
La rodilla tiene su propio lenguaje
Dr. Pedro Guillén*
Las rodillas de Nadal en Madrid 05
Pedro Guillén es una referencia en el mundo de la Traumatología, especialmente en lesiones de rodilla, una articulación compleja que ha conseguido apasionarle a lo largo de los años. Y disfruta hablando de ella. La rótula es todavía su asignatura pendiente.
Trabaja diariamente más de doce horas a un ritmo infatigable que cuesta seguir. Su jornada empieza antes de las ocho de la mañana y algunos días abandona la Clínica CEMTRO de Madrid, pasadas las 11 de la noche. Puede realizar hasta doce operaciones diarias y ver una media de cuarenta pacientes a la semana, sin olvidar las clases en la Universidad, las reuniones científicas, los compromisos... «Nadie está obligado a ser un héroe, pero tenemos la obligación de intentarlo en el trabajo diario», dice este especialista cuando se le pregunta cómo soporta tanta actividad. Guillén es presidente de la Clínica
CEMTRO, miembro de la Real Academia de Medicina y profesor de la Universidad Complutense, pero sobre todo, es un apasionado de la rodilla, una articulación que aún no le ha desvelado todos sus secretos.
La rodilla es muy especial. Tanto, que la elegí en mi discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina, uno de los mayores honores que he tenido en mi vida. Me apasiona esta articulación, yo gozo hablando de ella porque aunque le he dedicado un gran esfuerzo, ella también me ha dado mucho.
Fui el primero en introducir la artroscopia de rodilla en España y, probablemente, he realizado más de 30.000 intervenciones de este tipo desde entonces.
La rodilla tiene su propio lenguaje, la cuestión es saber interpretarlo.
Cuando digo lenguaje me estoy refiriendo a la forma en la que se expresa: lo que cuenta el paciente, cómo le falló, cómo le duele...
El otro elemento fundamental del diagnóstico es la exploración, si tiene sangre, ruidos, crujidos... Con estos dos elementos se puede hacer el 70 por ciento de los diagnósticos.
Si le añadimos las pruebas de imagen como las resonancias o radiografías, sabremos lo que ocurre en el 98 por ciento de los casos.
En estos tres elementos se basa la «genufonía», un término que acuñé en mi discurso de ingreso en la Academia y que significa sonido de la rodilla. Esta articulación tiene su lenguaje, como lo tiene el hígado, y por eso nos ponemos amarillos cuando no funciona bien.
En un diagnóstico la intuición funciona, pero sólo si está basada en el conocimiento y en la realidad pura.

Cultivo de cartílago
El cultivo de tejidos del paciente para su posterior implantación es una esperanza para las articulaciones dañadas, pero una esperanza que se está haciendo realidad. Para la Traumatología y toda la Medicina.
El primer trasplante de cartílago lo hice en España en el tobillo de un paciente muy joven en 1996.
En Sydney pudo competir un gimnasta del equipo español al que le habíamos realizado el injerto catorce meses antes. Hemos recuperado lesiones que podrían convertir a pacientes en artrósicos. Ya hemos implantado a 85 pacientes y los resultados son muy buenos hasta el momento. Y seguiremos avanzando. Probablemente a finales de
2002 podamos hacer los primeros injertos en rodilla con artroscopia, es decir, con una cirugía menos agresiva.
Hay especialistas que no confían en estos injertos cuando se trata de recuperar lesiones de deportistas profesionales, personas que deben rendir al cien por cien.
Las opiniones sólo se deben dar después de probar la técnica.
Puede fallar, pero yo no conozco nada perfecto en esta vida. En el último congreso de la Sociedad Internacional de Ortopedia y Traumatología se llegó a la conclusión de que con una lesión de cartílago de más de dos centímetros -como son la mayoría-la mejor solución era el cultivo de células de cartílago del propio paciente para su posterior implantación.

Los ligamentos artificiales de rodilla
Nunca he creído en ellos. La rodilla produce una respuesta de rechazo a la estructura artificial, aparecen derrames, la articulación se queja... Por eso, siempre he apoyado la utilización de tejidos del propio paciente para sustituir o reparar los ligamentos rotos.
La generalización de estos cultivos podrá algún día acabar con las prótesis de
rodilla. El cultivo de tejidos es una esperanza no sólo para la Traumatología sino para el tratamiento de quemados, los problemas musculares, el corazón,
etc.
Banco de tejidos umbilicales
Tiene un gran porvenir en cada faceta. Estoy convencido de que el gobierno que decida crear un banco de tejidos con los cordones umbilicales de cada recién nacido hará un bien a la Humanidad. Si se congela el cordón de cada bebé, en el futuro se contará con un material precioso para combatir muchas de las enfermedades que puedan padecer estos niños.
Prótesis: última opción
En cualquier caso, hoy la prótesis debe ser la última opción del traumatólogo. Cada vez son más sofisticadas, pero no reproducen totalmente su función.
Aún quedan muchas cosas para aprender de la rodilla y de otras muchas cosas más. Aunque en Traumatología la rótula es la asignatura pendiente de este siglo.
*Traumatólogo y presidente de la Clínica CEMTRO. Miembro de la Real Academia de Medicina
de España. Profesor de la Universidad Complutense.
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