Nadal confirmó
su paternidad sobre Federer coronándose campeón
Rafael Nadal
se coronó por segunda vez campeón del Masters 1000 de Madrid tras
vencer al suizo Roger Federer por 6-4, 7-6 (7-5) tras dos horas y 10
minutos de juego.
El
español volvió a desnudar las inseguridades del suizo, que mostró
ostensibles fallas con su revés y desperdició demasiadas
oportunidades de rotura. Nadal se apuntó su victoria 14 sobre
Federer confirmando su paternidad tras 21 duelos.
El primer set
reveló en el comienzo al balear molestando con bolas muy altas al
helvético y cuidándose de no jugar corto. La lucha se hizo
encarnizada con buenos puntos y encontronazos de alta calidad.
En el segundo
juego el español debió levantar bola de quiebre y al juego siguiente
fue el suizo quien zafó de dos, pero tras dejar un revés en la red
cedió. La algarabía se hizo sentir en el Manolo Santana y el propio
director del torneo festejó con encendidos aplausos el quiebre de su
coterráneo cuando se llevaban 17 minutos de juego. Pero en el cuarto
juego, Federer se mostró incisivo y con tiros profundos tuvo triple
ocasión de rotura. El local levantó una, mas luego falló desde la
base y el suizo quebró, 2-2.
Nadal presionó
sobre el revés del helvético que falló por demás y el español
tuvo cinco bolas de rompimiento. Mas buenos servicios y complementos
de derechas permitieron al suizo salvar cuatro instancias adversas.
Pero Federer falló un revés cortado y el balear logró la rotura. El
duelo se hizo vibrante y brillante. Nadal sacudió duro su zurda y el
suizo miraba desde su lado izquierdo. El revés del basiliense no
funcionó y por allí dio bastante ventaja.
Con 5-4, Nadal
sacó para set pero una doble falta dio dos puntos de rotura al
suizo. Entonces volvió a confirmarse la falta de confianza del
helvético que data desde que perdió la final del US Open el pasado
año. Federer falló increíblemente un revés y luego una derecha en
situación muy cómoda y el español salvó los dos puntos. Mas
el basiliense atacó y logró otra ocasión de quiebre. Volvió a
equivocarse el suizo ante un segundo saque del balear, pero éste
tiró larga una derecha. Federer festejó su cuarta bola de rotura
pero otra falla con su revés le privó del quiebre. Finalmente un
resto fallido del helvético dio bola de manga al mallorquín. Federer
atacó presionando pero no definió, perdonó con su derecha y Nadal
con formidable passing cruzado ganó la manga por 6-4, en 55 minutos.
Tras seis minutos
de descanso, pues se regó el piso, volvieron los contendientes a la
acción con Federer mostrando preocupación en su rostro. Errático el
suizo dio dos puntos de quiebre al balear, uno pudo levantarlo con
un gran saque, mas mandó muy lejos una derecha y Nadal logró la
rotura sin casi proponérselo. Luego, fue el suizo quien sin hacer
mucho tuvo doble punto de rompimiento y lo logró con un revés
abierto, 2-1. Tras trabajoso juego un as del manacorí puso empate en
2. El revés cruzado le funcionó de maravillas al español que con esa
arma letal logró punto de rotura. Federer subió mal a la red y se
comió un passing de revés paralelo del mallorquín que así quebró
colocándose 3-2.
El match tuvo más
fallas que en otras finales pues esta vez ambos se temieron, hubo
miedo en ambos, cautela, imperfecciones producto de lo mucho que les
costó a ambos revalidar sus pergaminos en el último año. Pero los
dos siempre son espectáculo.
En el octavo
juego, el suizo, muy enfocado presionó dejando a su adversario 0-40.
Dos buenos saques acercaron al manacorí pero al fallar un forehand
el set quedó empatado en 4. Federer entonces mejoró su producción y
así aumentó el trabajo de Nadal.
Muy igualados
fueon al tie-break, en dos horas de partido. El suizo picó en punta
colocándose 2-0 pero una falla insólita con su volea de derecha puso
el 2-2. Luego, sacando el español, un magnífico drop puso al suizo
4-2 pero luego falló otro, 4-3. Federer sacó y al marrar un revés el
desempate quedó 4-4. Una pésima derecha del basiliense dio mini
quiebre al balear que quedó 5-4 y dos servicios. Un revés a la red
del helvético dio doble punto de match al español. Una derecha
invertida veloz del suizo prolongó el duelo. Federer sacó, el balear
restó y el suizo increíblemente no le pudo dar a la bola y Nadal
ganó el partido.
De inmediato el
gran balear se estampó contra el piso, lo besó y con la felicidad
del buen monarca recibió aquellos aplausos que le esperaban desde la
final perdida el año pasado ante el ahora vencido.
¡Cuanto pasó el
mallorquín desde aquellos días que le propinaron apenas un par de
semanas después la dura eliminación en Roland Garros!
¡Cuánto se dijo
luego del manacorí! Que no podía, que sus padres, que sus rodillas,
que su Tío Toni, que los demás que le pisaban los talones, que
Murray, que Djokovic, que le destronaba definitivamente, que sus
tiros ya no eran los mismos, que le costaba...
Lo cierto es que
el Rey del Top ganó en fila tres Masters 1000 seguidos en tierra,
(Montecarlo, Roma, los previos), algo que nadie antes había logrado.
Es líder en los Masters 1000 con 18. El español conquistó su 39°
título y el 28° sobre arcilla.
Ahora el español
más famoso va por lo suyo: Roland Garros. Y aunque no está en deuda
por no conquistarlo en 2009, pues sus cuatro cetros desde 2005 no le
obligan a nada, le esperan para que levante la quinta copa.
Tras vencer
claramente en los tres Masters ganados recientemente a sus polveros
compatriotas no parece haber en el horizonte quien pueda apartarlo
de una final y menos ahora que es nuevamente número dos y de ganar
la final será otra vez uno.
¿Le dejará Roger
Federer?