US Open ´08:

 

 
US OPEN 2010
 
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Notas: Eduardo Poza
 
 
 
13-9-10
 
 
Nadal Quijote en su lugar mejor

 

 
 
Rafael Nadal se coronó campeón del Abierto de los Estados Unidos tras vencer en la noche del lunes al serbio Novak Djokovic por 6-2, 5-7, 6-4, 6-2 en 3 horas y 43 minutos de lucha.
 
El español, que obtuvo así por primera vez el título en Nueva York, completó el preciado cuarteto de Grans Slam tras triunfar en Roland Garros (5), Wimbledon (2) y el Abierto de Australia. Con solo 24 años, el balear que también lograra el oro olímpico y tres Copas Davis, entró en el selecto grupo de los siete magníficos que han ganado en las cuatro grandes pruebas. Donald Budge, Fred Perry, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer preceden al manacorí, que además se convirtió en el tenista más joven en hacerlo de la Era Open en y en tercero de la historia total tras Donald Budge, con 22 años y 357 días y Rod Laver, con 24 años y 32 días, solo 69 días más joven que el mallorquín.
 
Nadal es el cuarto tenista español en ganar el US Open, tras lograrlo en el pasado siglo, Manuel Santana, Manuel Orantes y Arantxa Sánchez Vicario.
 
La gesta además se engalana al ser esta conquista su tercera consecutiva de Gran Slam tras ganar en Roland Garros y Wimbledon este año.
 
Nadal con un desempeño categórico, redujo a un gran rival, imponiendo un juego por momentos superlativo y que no dejó dudas de su incontrastable andar en una final que debió interrumpirse casi dos horas por lluvia pero que al volver al ruedo el español dejó asentado el porqué ha sido el mejor de la temporada.
 
En el primer set, de comienzo electrizante, el español logró quebrar de entrada y la lidia se hizo vivaz y con brillantes resoluciones. La gran velocidad impuesta por ambos parecía de nunca acabar y la contienda coqueteaba con la espectacularidad.
 
El serbio recuperó rotura en el cuarto juego, tras manar larga una derecha del manacorí. Mas al juego siguiente, tras salvar cuatro bolas de break, el balcánico no pudo con la quinta y Nadal logró otro quiebre con terrible zurdazo en paralelo. Con esfuerzo y dedicación, el serbio trató de cambiar el curso del set pero no pudo. Nadal sacó firme y ganó la manga por 6-4.
 
En el segundo set, el serbio quebró en el cuarto juego, y tras ganar su saque se situó 4-1. Pero, Djokovic, con algunas fallas en su derecha, dejó resurgir al balear que quebró en el séptimo juego con un fantástico revés paralelo. Tras empatar en 4, el español presionaba sobre el saque del serbio cuando servía 30-30. Entonces la lluvia, tal cual se había anunciado horas antes, interrumpió el juego por dos horas.
 
A las ocho de la noche se retomó la acción, y Djokovic tras colocarse 5-4 con trabajo, en el duodécimo juego aprovechó una falla de revés del español, y logró bola de manga. Una gran derecha dio a Djokovic el segundo set por 7-5.
 
El tercer set, muy igualado, fue la consolidación del español y el constante escapismo del serbio. Nadal le apuntó impiadoso y el tercer juego fue un suplicio para el belgradense que pendiendo de un hilo de la punta del Empire State intentaba ser equilibrista para colmo con el manual en su mano izquierda. Djokovic  salvó angustiosamente dos pelotas de rompimiento pero al fallar un revés dio otro punto de quiebre al manacorí. Un grueso error del serbio con su derecha cruzada dio nuevo quiebre al español, 2-1. La derecha cruzada, cuando el balcánico debió exigirla, le flameó demasiado y a sabiendas de que Nadal iba a por todas la presión anímica fue insostenible. La inmensa convicción del español le aseguró siempre el éxito. Con juego agresivo, llevando a su rival hacia atrás, el mallorquín imperó y dictó proclamas de máxima pena al belgradense. Enfiestado en azares y espinos de tiros, Nadal cautivó a la afición e hirió una y otra vez al rival en retirada.
 
 
Nadal
 
 
En el quinto juego Djokovic, apeló a milagros de Lázaro y multiplicación de breaks. Nole salvó con drama otras tres instancias de rotura. Nadal, arrojo y enojo. Nadal, pétreo y artero. Nadal en el séptimo en vilo, y Djokovic salvando otras cinco bolas de rotura. Luego, el gran balear, con 5-3, remontó un 0-30 para colocarse con punto de set. Un buen saque dio a Nadal el tercer parcial por 6-4.
 
El servicio fue una de las claves y diferencia manifiesta en el partido. El serbio no tuvo la holgura de primeros saques templados que sí tuvo y muchos el español. Nadal sacó como nunca antes en este certamen. Fornidos abiertos, cerrados espiralados, certeros al centro, un verdadero compendio de servicios que desconcertó al balcánico.

 

 

 

 

El cuarto set se vislumbraba cómodo para el español más famoso. Djokovic, ladeándose, prendido en altas velocidades, con frenos desgastados del ajetreo impuesto por el manacorí, comenzó a curvar su cuerpo. Como aquellos sabios ancianos que poco les queda, mas que la satisfacción de haber vivido para haber aprendido y marchan resignados al lecho final. El serbio mostró sangre, trinchera infectada de errores, garra y desplante al anonimato. El balcánico, consciente de la superioridad vecina, veneró algunas respuestas impactantes del español. Luego de salvar otra bola de quiebre en el primer juego, Djokovic tras insoportable presión del balear en el tercero, cedió su saque. Ese fue el noveno juego donde el belgradense estuvo con opciones en contra de rotura. Nadal pese al logro, no dejó de hostigar a su rival. Su tenis recibió cosmética bien decolorada para iluminar el Arthur Ashe. No hubo tanto flamenco en su derecha, ni tanta topspinación en sus bolas. Jugó menos polvero y más como indican nuevas biblias para el asfalto neoyorquino. Cuando amnésico fue Nadal el de años atrás, y lo fue en contadas ocasiones, el serbio lo sentenció. Mas el renovado tenis del español tomó amplia distancia al quebrar en el quinto juego con Djokovic moqueando y buscando el faro que nunca existió.
 
El sexto juego, de emoción y puntas de pie, tuvo a Nadal fervoroso salvando bola de break y a Djokovic como durante todo el match, intentando...
 
Tras un passing a los pies y un buen saque, el manacori se colocó 5-1 y luego Djokovic descontó. El español sirvió, y un passing a la carrera del manacorí, que nadie esperaba pues era muy tarde, y lunes, puso a Rafa con bola de match. Y a Djokovic en risa pidiendo el Ojo de Halcón. El serbio con rostro e no puedo creer lo que ha hecho este chico, idolatró con su gesto no solo esa jugada sino la increíble faena e su rival. El balcánico falló y Nadal se fue al piso que era el Cielo.
 
 
Nadal
 
 
Lloró nueve lágrimas, una por cada Gran Slam, se arrodilló y se ungió en las aguas del aplauso. Bautizado por la multitud que teñía la noche de júbilo, el español abrazó a su vencido. Inmenso rival de talla ideal. No estuvo el que muchos querían, más quería que el ganador ganase. Roger advirtió que no vería la final. ¿Le creemos? El jerarca suizo, desplazado hoy al tercer peldaño había advertido ni bien pisó suelo  neoyorquino, que las pelotas eran desfavorables al mallorquín, que la pista... que... ¡qué manera entonces de ganar la del español!
 
No le crean al basiliense, él sabía en lo más íntimo, que el balear estaba para la final. Ahí estuvo el niño de la bandana, el del flamenco en derecha siendo zurdo y el de las carreras de asombro y llegada. Pero por estas horas es el propio Nadal quien no lo cree. Cúan lejos estaba Nadal un año atrás cuando dormía conectado a máquinas que le quitaban penurias en sus piernas y pero  no le impedían soñar. Mas el español más famoso, remembró a otro. Aquel que Cervantes, creó para deleite de tantas generaciones: Quijote. No hubo molinos que quedaran en pie en esta gesta de casi nueve meses de algodones, en medio de críticas y desesperanzadas premoniciones. Pero como el caballero de la fina estampa, Nadal con su juego fue convirtiendo en ladridos aquellos pronósticos de augures decadentes. Ladraron mientras Nadal cabalgaba. Logró el mejor lugar antes de pisar suelo americano. Llegó al Uno. Y en tierra extranjera se sacó la pena. No había llegado nunca a la final en ocho años y allí fue, y allí ganó. Alzó el plateado trofeo. Sonrisa de plata que vale oro. Llanto de muchos, corazón de todos.
 
Camina por entre las gentes mostrando su gran conquista. Tuvo un sueño. Y el solo hecho de tenerlo le hizo lograrlo en un suelo siempre esquivo.
 
Quijote.
 
"Cuando entenderás Sancho que la sabiduría no se encuentra en nuestros actos sino en nuestra imaginación".
 
"Si ahora te escucharan todos los que te llaman loco, tal vez este mundo sería un lugar mejor".

 

 
 
Singles - Final


[1] R Nadal (ESP) d [3] N Djokovic (SRB) 64 57 64 62

 

 

 


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11-9-10

 

Clijsters reinó una vez más en New York

 

Clijsters
 

 

La belga Kim Clijsters se consagró el sábado por segundo año consecutivo campeona del Abierto de tenis de Estados Unidos, tras vencer a la rusa Vera Zvonareva por 6-2, 6-1.

 

Con un triunfo cómodo, ante una adversaria tenue, Clijsters, cumpliendo su rol de favorita y consagrada reinó una vez más en New York ganando en tan solo una hora.


 

El match comenzó muy parejo. Clisters poderosa y la rusa rápida, nada nuevo. La belga no pudo mandar de entrada pero Zvonareva cometió un par de errores que le costaron caro y así cedió su servicio en el sexto juego. Allí comenzó la debacle de la moscovita. En el octavo, nuevas equivocaciones en la rusa le mandaron al cepo. Clijsters en fuego, incendió con dos derechas y ganó el set dejando en cero a su rival, por 6-2 en 27 minutos.

En la segunda manga, a poco de iniciarse, la rusa mostró demasiado descontrol, pasando mensaje a la belga que tomó nota y cocinó el guiso con hambre. Los nervios embargaron a la moscovita que rápidamente quedó 0-40. Floja, la rusa no elevó cabeza y se estrelló de trompa. Clijsters volvió a quebrar ante una doble falta de su adversaria. La bilzense con su calidad y disposición perfecta, no tuvo inconvenientes y cómodamente se colocó 3-0.

A la moscovita le falta lo sagrado. Juega bien pero le pesa el escenario, como le pasara en la pasada final de Wimbledon. No jugó ni por asomo como lo venía haciendo y además se encontró con una rival siempre al acecho que fue oportuna y concisa.  Zvonareva intentó con suprema devoción cambiar el curso del duelo. En el quinto juego luchó y luchó sobre el saque de su oponente logrando bola de quiebre que rápidamente la belga borró con un magnífico saque. Clijsters, a puro mandoble ganó el juego y 4-1.

El momento caliente del match llegó. La rusa presionada por el marcador, cometió una doble falta y dio bola de break a la belga. La moscovita salvó el mal trago con un inesperado as, mas Clijsters la atacó, la azotó, consiguiendo nuevo punto de quiebre. Otra doble falla de Zvonareva otorgó el rompimiento a la bilzense. La belga salvó una bola de rotura pero corrigió y culminó su faena con una descollante derecha cruzada.

Clijsters campeona por tercera vez seguida y por segundo año consecutivo tras su regreso el pasado año luego del paréntesis de su maternidad.

Pálida labor de Zvonareva que hizo poco, casi nada que pudiera molestar a su adversaria y flotó en nubes de tiros nimios, algunos englobados, otros cortos y al centro, que causaron risa interna a la belga. La rusa culminó con un rabioso insulto el match y luego ya en su silla, lloró desconsoladamente mientras Clijsters, con lágrimas también pero de alegría, escalaba por las gradas para celebrar con los suyos.

Clijsters ganó su cuarto título del año tras su regreso al juego en agosto de  2009 terminando con una pausa de dos años para ser madre. Además logró su 22° triunfo consecutivo en New York y el 39° título de su carrera.

 

Clijsters

 

Tras ganar el pasado año el US Open, Clijsters se instala definitivamente entre las 5 mejores jugadoras con victorias este año en Brisbane, Miami, Cincinnati y el US Open.

Genial vuelta al ruedo en un año de retorno glorioso. La belga ganó sus tres coronas de Grand Slam aquí, ahora su gran desafío es triunfar en Australia, Roland Garros y Wimbledon. 

 

 

 

 


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