EDITORIALES 2004
7-7-04
Besos Rusos
La rusa Elena Dementieva, finalista del Roland Garros, dijo esta semana que no
suele hablar con su compatriota María Sharapova, reciente campeona de Wimbledon,
porque "nosotras no tenemos nada en común".
Por supuesto que tras la final británica, Sharapova no tendrá tiempo de marcar
número telefónico alguno salvo el de su mamá. Pero María, generosa en extremo,
sabe que de su boca no emanarán desplantes hacia sus connacionales no emigradas
sino besos rusos.
Al parecer Sharapova no es bien vista por su temprana partida a los EE.UU.
mientras otras jóvenes rusas siguieron entrenando en los programas oficiales de
la federación.
Dementieva declaró al diario ruso Izvestia: "Algunas veces nos vemos (en los
torneos de la WTA) pero prácticamente nunca hablamos...
Ella creció en Estados Unidos y también se entrena allí, por lo que no tenemos
nada en común", dijo la moscovita de 22 años.
Sharapova además despierta celos entre sus coterráneas no solo por su belleza
extrema sino por tener suculentos contratos publicitarios, muchos de ellos
logrados antes de que su ranking le diera pie para aspirar a mas.
Tras ganar Wimbledon Sharapova ha pasado a ser una envidiada colega, como en su
momento lo fue la que nunca ganó nada pero a quien le importa, Anna Kournikova.
Mas Anita despertaba recelo por sus ganancias millonarias y sus constantes poses
de mercadeo perfecto.
En lo que se dice el juego en sí, Sharapova, producto también de la Academia de
Nick Bolletieri está bastante más dotada que la blonda crónicamente lesionada. Y
cuando hablamos de dotes recalcamos la técnica. Para hablar de sus dones
físicos, de seguro que van a venir pueriles encuestas como ¿Quien es más linda
Anna o María? ¿Quien tiene más declaraciones de amor por Internet? y pavadas de
ese estilo.
"Estaba tan defraudada con mi actuación en Wimbledon que decidí tomarme un
descanso del tenis. Por supuesto, he oído hablar de los éxitos de Sharapova,
pero a decir verdad no he visto ni uno de sus partidos". Dijo Elena D., algo que
nos cuesta creer.
Dementieva superó a una nerviosa Paola Suárez en semifinales y cayó en la final
de Roland Garros ante su amiga Anastasia Myskina.
Pero en Wimbledon fue eliminada por la checa Sandra Kleinova, 129 ª del mundo.
Dementieva padece con su servicio y no es tan técnica como Sharapova, quien
deberá mejorar aun si aspira a desbancar a las belgas Henin y Clijsters. Pero
María tiene a favor su inmaculada juventud y su mente fría, como lo demostró
cuando en la final de Wimbledon resistió en el segundo set los embates en zarpa
de Serena.
Sharapova se convirtió en la primera rusa que gana Wimbledon el pasado sábado.
También logró ser la tercera campeona más joven de los 120 años de historia del
torneo.
Sus golpes como sus besos, mezcla de aniñada ternura y sexualidad efervescente,
arrojados por doquier en las instancias finales del torneo londinense cautivaron
a todos.
Besos rusos...
30-6-04
Inmensa Paola
La argentina Paola Suárez tras caer en cuartos de final de Wimbledon ante
Mauresmo, no estuvo tan lejos, sus errores y el no poder concretar instancias de
quiebre la llevaron a la derrota.
Pero Paola Suárez volvió a escribir su mejor historia, esta vez en Wimbledon.
Inmensa como un sol, sin reporteros que la esperen en su propia tierra tras
llegar a las semifinales de Roland Garros semanas atrás.
Sin que le digan que es la mejor tras la princesa criolla Gabriela Sabatini y
sin homenajes ni caravanas que en otros países americanos le hubieran saludado
por doquier, Paola sabe satisfecha lo bueno que ha hecho.
La pergaminense es de aquellas que golpean antes de entrar. Y no suele dejar
puertas abiertas cuando aquellos de pulcros trajes que nada nunca le arrimaron
desde cabeceras de históricos torneos intentan arrimársele.
Ordenada y medida. Alegre como es el tenis de afición, disfruta por estas horas
de ser una consolidada top ten, algo que toda niña en Argentina sueña mientras
vuelve a su casa con las medias naranjas y las rodillas llenas de tenis.
Suárez tiene la paz de los que hacen las cosas bien, la tranquilidad de estar
viviendo sin tangos el rock and roll del circuito internacional.
La simpática argentina a sus 28 años va por el mundo llegando cada día más
lejos.
Además es la mejor doblista del orbe, y en singles nada contra la corriente de
las de más arriba y se escurre por el lote de las rusas.
Como un comando dispuesto a las misiones mas arriesgadas en cualquier terreno,
Suárez hace siempre playa y además se encarga tras la consigna cumplida, de
disfrutar de esa misma playa aportando inmensa el sol de su presencia.
6-6-04
Final Argentina en Roland Garros
Del "papi, mami los amo a defraudé a mi familia"
Eduardo A. Poza

La final de la historia para Argentina ya es pasado. Quedará por largo tiempo en
las retinas de millones de argentinos y amantes del buen tenis.
Si nos tenemos que quedar con un par de imágenes de ese 6 de junio de 2004, tan
atractivo como cruel, tan de Caín como Abel, mas allá de la de Gaudio soltando
la raqueta para aplaudir al público que hacía la ola, cuando estaba 4-3 abajo en
el tercer set, elegimos la premiación donde el bonaerense dijo simplemente:
"Papi, Mami los amo..." y luego en rueda de prensa el vencido, Coria diciendo
"defraudé a mi familia", con su padre, a pocos metros.
Aquí no hablamos del juego, ya lo hemos hecho, y lo volveremos a hacer luego.
Pero si, reflexionaremos sobre los aspectos del juego. Si el desarrollo del
match hubiera sido a la inversa, el bonaerense estaría clavado en una cruz por la
mayoría de sus compatriotas.
En ese gran diván con micrófono que Freud hubiera disfrutado, sadismo aparte,
Coria reveló un alarmante e inmenso estado de indefensión, de falta de
contención y de lejana soledad pese a que lo rodeó una corte más numerosa que la
del príncipe Felipe y Doña Leticia, príncipes de Asturias. O reemplacen los
argentinos a Felipe por Kirchner y a Leticia por Cristina K.. Que no es lo mismo
y perdonen todo. Pero lo cierto es que Gaudio, aquel de los problemas
sicológicos, el mismo de los constantes partidos escapados, el de la eterna
amargura (en su tierra a los que no ganan les dicen amargos) y al que muchos
asignaron como principal responsable de que Argentina no jugara la final de la
Copa Davis del pasado año ante Australia, mostró tener mejor contención
sicológica que el santafesino.
Haberle hecho creer al talentoso venadense que ganando Roland Garros se
"vengaría" de la ATP, de los que le gritaron "falopero" (no aclaró en donde se
lo gritaron) y de revancha y otras yerbas, es triste.
A Coria se le apareció en pleno partido, según su propio testimonio, la figura
de la muerte de varios seres queridos, su tío su abuelo y su gran amigo. Y
quizás esto sea porque perder tamaña final sea una pequeña muerte por la cual
deberá llevar luto al menos un par de semanas porque de lo contrario la
depresión será su viuda.
El torneo primero hay que jugarlo para ganarlo luego. Decir muy suelto de
cuerpo, como lo hizo su guía provisorio, Fabián Blengino, a horas de la final
"ahora sabe que si viene a Roland Garros es para ganarlo", no deja de
inquietarnos.
Es decir, a la presión natural de la competencia, la de los medios, lógica como
implican las reglas del juego, tanto coach, como entorno le agregaron más
presión. Desde hace tiempo el Merlín argentino expresa en la primera rueda de
prensa de cada certamen al que concurre: "Vengo a este torneo para ganarlo". ¿Es
eso propio o le dan letra?
El problema y el dolor que le embarga y que nos embarga, surgen cuando no gana
el torneo, de hecho siempre se tiene un 50 por ciento de salir airoso.
Volvamos al campeón, Gastón Gaudio, empezó desconocido para como venía jugando
en París, pero "conocido" para todos, en lo que hace al "viejo" Gaudio. Sin
meterse en el match, sin aciertos, sin respuestas y pidiendo al banco demasiadas
respuestas. Los entrenadores, padres, novias y parientes no juegan... Coria lo
estaba cocinando y no precisamente a fuego lento.
Pero Gastón sobre el final del segundo set cambió la actitud, allí radica su
éxito: no tenía presión, sin embargo la sintió al principio más que su rival, o
mejor dicho tuvo el fantasma de la presión. Ante 14.000 personas las piernas
pueden temblar. Pero ganó cuando comenzó a divertirse y aplaudir al público,
mientras del otro lado su rival ansiaba terminar rápido el match para decirles a
los de la ATP, a Rusedski, a los que le dieron las pastillas, a los del
laboratorio, agradecerle a Gil Reyes sin que se enoje Agassi, a su papá que le
puso Guillermo para que fuera como Vilas y no se olvida de lo de Verkek el año
pasado, a su mujer antes novia... "Soy el campeón". Eran muchos en la lista para
la revancha. Y no debió tomar la final de un Grand Slam como revancha.
Gaudio, justamente Gaudio, no habló tras el triunfo de revancha. El rubio
bonaerense pudo tomar el primer micrófono y decirles: "esto es por la Tapa del
periódico deportivo Olé "GAUNODIO NADA", "esto se lo dedico a los que me
gritaron "pecho frío", "para los que dijeron como Tinelli "lo golpearía"..."para
vos Coria que me paraste el partido en Hamburgo"...
Pero Gaudio se lo dedicó, luego de los suyos, a todos en Argentina, sin odios,
ni revanchas absurdas. Allí está su formación, sus primeros profesores y su
actual entorno que nunca le permitió claudicar mas allá de sicólogos que
cambiaron y nuevos que vendrán. Sin otra arma que su amor y su amor por el
tenis, Gaudio escribió la página mas importante del tenis argentino y tuvo en un
gesto sabio, palabras para Vilas. "Estamos aquí por él". El patriarca del tenis
argentino admitió el domingo que es la primera vez que un tenista de su patria
le reconoce en público. Eso habla de la buena formación de Gaudio como persona.
Dijimos que no íbamos a hablar del juego. Pero uno también juega con la carga
emocional que dan los padres, entrenadores, amigos, entorno que le dicen ahora.
Coria, no has defraudado a tu familia, ni siquiera a tu tierra que te sigue
adorando, si tu padre a tu vera, no tomó el micrófono para decirte gracias igual
por todo tu esfuerzo, te queremos, y habrá más Roland Garros para jugar,
nosotros lo hacemos desde aquí.
El sicólogo del bonaerense, Pablo Pécora habló tras el triunfo de la voluntad de
cambio, de creer en sí mismo, como la clave del cambio del campeón de París, lo
que los aristotélicos y cristianos llaman fe. La fe como virtud. Disfrutar la fe
es grato.
Los dos contendientes soñaron con ganar Roland Garros. Las filosofías de vida
mamadas por Coria y Gaudio son bien distintas.
Pero los dos por estas horas coinciden en algo: no lo pueden creer.
28-4-04
14 tenistas argentinos piden la destitución de Luza
Déspotas y
Demócratas
Los principales tenistas argentinos, entre ellos los 'top ten' Guillermo Coria y
David Nalbandian, que no jugaran recientemente por problemas físicos la serie
que Argentina perdiera por 5-0 ante Belarús en Minsk, reclamaron la destitución
del capitán de la Copa Davis, Gustavo Luza, en una carta difundida el martes en
Buenos Aires.
En el escrito que firman 14 tenistas, dirigido a la Asociación Argentina de
Tenis (AAT), los jugadores señalaron que realizaron una votación entre los que
jugaron en Barcelona el torneo de Conde Godó y que desean a Alberto Mancini o
Martín Jaite para ocupar la dirección del equipo.
"Dejamos en vuestras manos las negociaciones y quedamos a la espera de una
respuesta antes de la finalización del Masters Series de Roma", finaliza con
ironía la carta enviada por fax desde Barcelona a Enrique Morea, presidente de
la Asociación Argentina de Tenis (AAT).
La carta ideada en Montecarlo, está firmada por Guillermo Coria, David
Nalbandian, Agustín Calleri, Juan Chela, Gastón Gaudio, Mariano Zabaleta,
Guillermo Cañas, José Acasuso, Martín Rodríguez, Gastón Etlis, Lucas Arnold,
Mariano Hood, Sebastián Prieto y Martín García. Además otros tenistas, que están
dentro de los 200 primeros del ránking, como Juan Mónaco, Franco Squillari,
Diego Veronelli y Mariano Puerta habrían sido contactados horás atrás.
Pese lo dicho por el presidente de la AAT, Enrique Morea, que los jugadores
siempre serían consultados para la designación del capitán, esta vez no fueron
sondeados y como hubo muchos cortos circuitos en el último mes, el directivo
decidió la semana pasada ratificar de manera unilateral a Luza para los
inminentes Juegos Olímpicos de Atenas, cuando todo indicaba su paso a cuarteles
de invierno tras varias equivocaciones y desinteligencias con la mayoría de los
jugadores argentinos.
La crisis se venía originando en 2003. Nada tiene que ver aquello que soltara el
pasado año Oscar Coria, padre del Merlín argentino - y que sostuviera un duro
encono casi judicial cuando Luza era entrenador del santafesino -, tras su hijo
ganar Hamburgo: "Mientras esté Luza mi hijo no jugará la Davis". Luego hubo
disculpas y Luza dijo en una transmisión de Fox Sports con el periodista
Guillermo Salatino a su vera, que todo estaba bien con Coria y que sólo un
"lunático no lo convocaría como está jugando".
El malestar aumentó en septiembre de 2003, cuando Luza dejó fuera
originariamente a Agustín Calleri como singlista titular ante España en Málaga
adonde Argentina acudió sin sus estrellas refulgentes, Coria y Nalbandian. El
capitán prefirió incluir el primer día a Mariano Zabaleta que jugó lesionado y
terminó perdiendo ante Moyà. Luego el domingo Calleri le ganó a Ferrero y puso
decoro al resultado final con Gaudio perdiendo ante Moyà y 2-3. Pero Calleri,
quien por entonces terminaba de arreglar con Luis Lobo para que fuera su
entrenador pero mantuvo silencio hasta terminada la serie, desairó a Luza que
tenía intenciones de dirigirlo si es que la AAT no le ratificaba en el cargo
tras volver a casa.
Por entonces el propio Morea había crucificado a Gastón Gaudio sindicándole una
falta de actitud y otras yerbas cuando aún Argentina tenía chances de clasificar
para la final tras el 2-0 en contra. Coria y Nalbandian además debieron soportar
por aquellos días una ola de rumores de la prensa argentina con intereses en la
AAT, que los sindicaban en un boicot manifiesto (que las lesiones de ambos
echaron por tierra ya que volvieron al circuito luego de casi 40 días). Quienes
por entonces perdieron la calma no fueron los jugadores sino los que visten saco
y corbata.
Recordamos luego de la serie ante España que las lesiones eran verídicas,
nuestro apoyo a Gaudio ante tamaña humillación y nuestra ratificación a Luza
cuando varios pedían su alejamiento pero simplemente por el resultado no por la
organización, y el tiempo nos dio la razón.
A comienzos de este año, Guillermo Cañas, por entonces lesionado y con ciertos
reparos para con Luza por considerarlo con poco orden, dijo que no le habían
consultado sobre la continuidad de Luza y tampoco Juan Chela fue debidamente
informado. Curioso, pero ambos bonaerenses han tenido siempre una conducta de
gran humildad y trabajo. Mas luego en febrero se jugó la serie ante Marruecos
por primera vez con Coria y Nalbandian pero sin El Aynaoui y con lesión de Arazi.
Argentina ganó fácil y los directivos -pese a alguna discusión con importante
jugador titular- y Luza quedaron muy contentos. Pero Nalbandian se lesionó
nuevamente durante el juego y ello le costó varias semanas fuera del circuito
con el tobillo doliente. Alguien dijo alguna vez que las victorias tapan todo.
El doblista oficial Calleri volvió este año pocas horas antes de comenzar la
serie ante Belarús a ser suspicaz, diciendo ante su titularidad inminente como
singlista tras el problema renal de Coria que cuando debió ser número puesto y
tenía mejor ránking no jugó (ante Moyà en 2003). Allí además se dejó traslucir
que todo estaba naufragado con Gaudio sin ser llamado, Zabaleta ofendido y Chela
con una biblia de razones para no acudir. Cañas viajando a último momento luego
de decirle a Luza que no, pero al pie del avión diciendo que había muchas cosas
que cambiar y en las que él no estaba de acuerdo. Es decir Cañas fue por la
patria, no por Luza. Aunque el capitán argentino pensaba que llevando a alguien
en pobres condiciones físicas podría arrimar en el resultado. Pero en el tenis
no hay magia ni milagros todos los días.
En respuesta a la demanda rebelde, el vicepresidente de la A.A.T., Arturo
Grimaldi, que confirmó el recibo de la misiva, actuó de la misma forma en la que
actúan los odiados políticos que tienen el poder en la Argentina. Dejan para más
tarde lo urgente. Le dijo a la prensa que "la opinión de los jugadores a la hora
de elegir el próximo capitán será muy importante, Luza tiene contrato firmado
hasta el próximo 31 de diciembre, pero el tema vamos a tratarlo en septiembre u
octubre". Es decir que no habrá reuniones para resolver los problemas del tenis
argentino, que en definitiva también son los de los amantes del tenis en
Argentina. Política y Deporte una vez más en Argentina se dan la mano.
Los jugadores quieren desde hace rato poder votar, tomar decisiones compartidas
y consenso general. Son demócratas ante el sumo poder en manos tercas. Por
primera vez en la historia del tenis argentino 14 tenistas intiman un cambio y
apuntan por elevación a Enrique Morea y sus caballeros de la tabla redonda.
Por su parte Gustavo Luza, se ha convertido en una especie de Dios, está en
todas partes: comenta por Fox Sports, viaja a Santa Fe por el Alto Rendimiento
que dirige, aparece en programas de cable muy divertido, comenta por la nueva
Radio Del Plata el buen momento del tenis argentino, y sigue acumulando trabajos
extras, por si no lo quieren mas en la A.A.T. El capitán argentino es una buena
persona a quien la temida Excálibur le ha caído sobre su cuello y horas atrás
dijo no saber nada al respecto y cultivó uno de los grandes políticos deportes
argentinos: el succionamiento del dedo índice.
Mientras tanto el elegante Enrique Morea deslizó que la carta no le llegó y es
un invento de algún periodista con lo que volvió a la carga contra la prensa tal
cual lo hiciera en Málaga negando haber dicho cosas que dijo sobre Gastón Gaudio.
El hombre se maneja como suelen hacerlo varios gobernantes feudales en las
provincias de su tierra y provocó a los juglares de exitosas raquetas, diciendo
que esto no es fútbol para cambiar repentinamente al técnico, sino tenis. Aunque
en 2003 la A.A.T. en conflicto con Martín Jaite quien arrendaba el Bs. As. Lawn
Tennis para el ATP de febrero y tras dejar de lado a Alberto Mancini con su
buena propuesta de Rosario para ser sede, se asociara con gente de ese deporte
para llevar la Copa Davis a un improvisado escenario en River Plate. Allí ningún
jugador se sintió a gusto y el público padeció precios caros, el carecer de
baños adecuados, falta de agua y resguardo para la lluvia. Mancini por entonces
indignado nos comentaba que se enteró por los trascendidos y los diarios de que
su propuesta había sido dejada de lado por Ríver. Jaite alegó que se le debía
dinero del arrendamiento de 2002 y además cuando estuvo al frente de la Copa
Federación años atrás los dirigentes le plantearon que la relación con las
jugadoras era buena y él mismo comprobó que no era así. Luego cansado, el
organizador del ATP de Bs. As., no continuó al frente del equipo femenino.
Ahora los tenistas quieren a Mancini o Jaite, quizás las personas jóvenes más
dignas, capaces y organizadas que posee el tenis argentino. Han sido los dos más
grandes jugadores surgidos luego de Vilas y Clerc. Ellos trabajaron exitosamente
mas allá de la A.A.T y han escuchado durante horas las necesidades de los
jugadores para mejorar todo lo que tuvieron en sus manos. Han contribuido al
desarrollo de los jóvenes valores que hoy inundan los torneos internacionales.
Han demostrado conducta, organización, planificación, seriedad y por sobretodo
muy bajo perfil. Pero ellos han tenido que sufrir y lidiar con la Asociación
Argentina de Tenis.
Déspotas y demócratas.
10-4-04
Argentina eliminada ante Belarús
Argentina quedó eliminada el sábado en los cuartos de final de Copa Davis tras
perder en Minsk el Dobles por un categórico 6-3 6-4 y 6-1 en una hora y 53
minutos de juego. Max Minryi y Vladimir Voltchkov lograron la hazaña de meter
por primera vez a su país en las semifinales de la histórica contienda.
Finalmente el hielo se derritió y no alcanzó para calmar las heridas ya no del
cuerpo sino del alma.
Agustín Calleri y Lucas Arnold, aquel dobles improvisado que surgiera tras la
lesión de Nalbandian en el pasado año, y que nunca fue sólido ni siquiera en el
polvo argentino, no pudo con la lógica. El día anterior Calleri fue el que suele
ser cuando no entra derecho ante un Voltchkov demasiado derecho y a Cañas que
lidió con la bestialidad de Minryi vayan los aplausos pues con su rodilla no
apta aportó presencia, aunque también podría haber puesto picardía el joven
Mónaco que pese a tener la mano levantada no fue llamado a jugar por el capitán
argentino.
Pese a que muchos conservaran la esperanza sin Coria y Nabandian, esta vez
equivocaciones pretéritas de organización y desarrollo, y actuales de lesiones,
de no ser objetivos, de no respetar los tiempos de cada jugador, de pasar por
encima consejos médicos y arriesgar carreras, crear roces entre tenistas y
además poner excusas ridículas como la pista de Taraflex, insinuando trampas que
ampara el reglamento, llevaron a la debacle mas estrepitosa de los últimos
tiempos del tenis argentino.
Cuando Argentina cayó en semifinales del pasado año en Málaga ante España
salimos indignados a respaldar a Gastón Gaudio pese a que veníamos anticipando
desde hace meses el color de su futuro. Hasta el dirigente máximo lo crucificó
antes de terminada la serie y no hubo lechuguino puesto a periodista
especializado que desde periódicos, revistas y micrófonos no lo juzgara como el
gran culpable.
Cuando los rumores también corrían por todos los periódicos, radios y
televisoras de Argentina en septiembre de 2003 en contra de la continuidad del
capitán argentino, fuimos los primeros en respaldar a Gustavo Luza y dijimos que
nada debía haber en su contra para que no prosiguiera al frente del equipo
albiceleste en 2004, aunque discrepáramos con la convocatoria irresponsable de
Zabaleta, lesionado y arriesgado al tope de jugar parado ante Moyà durante casi
una hora en un hecho pocas veces visto en el tenis profesional.
Quienes nos han seguido por estos días saben bien que lejos de fomentar la
fantasía de ganar en un terreno donde jamás se hizo pie, nunca se experimentó y
menos se pensó, fuimos realistas y dimos día a día partes de realidad del sueño
argentino.
No se trata de llorar a Coria y a Nalbandian. No merecemos ser engañados por una
cancha maldita y rápida como jamás se vio. Las reglas han sido hechas varias
décadas atrás y la viveza corre paralela a la inteligencia, pero es esta última
la que termina superando a la primera.
El hipócrita es tal porque olvida lo suyo y juzga lo ajeno.
Las espantosas condiciones de la superficie en que tuvieron que jugar los
bielorrusos cuando les tocó visitar Córdoba ante los argentinos hace tres años,
australianos dos años atrás, alemanes y rusos en 2003 en River Plate, hacen al
límite del reglamento. Las prolíficas inundaciones previas de las canchas en
países sudamericanos desde hace mas de 30 años para ralentar el juego de los
adversarios no era motivo de excusa en los civilizados del norte o de la Europa
capitalista. Quizás se quejaban del bullicio y algún cornetín molesto al cual el
umpire hacía callar con insistencia.
Debemos sí cuestionar la falta de clase para decir la verdad y explicar la
impotencia de los jugadores argentinos ante los bielorrusos.
Ni Minryi ni Voltchkov, son grandes como Sampras y Agassi, ni tampoco el último
orejón del tarro. Jugaron como jugaron porque así aprendieron y allí
aprendieron. Son jugadores de cancha rápida y techada. Saben sacar como se debe,
materia que solo un par de suramericanos tiene aprobada. No ganarán Roland
Garros como tampoco Arnold-Calleri llegaran a una final de ATP. Minryi y
Votchkov saben del frío y de sortear nieve para ir a entrenar. No son surfistas
como Kuerten ni son maestros del patinaje sobre polvo como Coria, Ferrero, Moyà
y el precursor del tenis criollo Guillermo Vilas. Cumplieron con su cometido
como lo hicieron los magníficos, Cañas, Gaudio, Nalbandian, Calleri cuando les
tocó jugar en tierra. Coria crónico lesionado por épocas de Copa Davis también
hubiera brillado.
Pero esta derrota triste, anunciada e irreversible deberá servir para cambiar la
forma en que se encara la enseñanza y el desarrollo del tenis no sólo en
Argentina sino en toda Suramérica. Sin superficies rápidas como en las que se
juega el tenis de hoy es difícil que nuestros nuevos valores tengan la fragua
necesaria para la competencia.
No se trata de cambiar el cuerpo técnico. Ya hay tres candidatos para reemplazar
a Luza y éste todavía no volvió a su tierra.
Necios son los que creen que sin cambiar las mentes de los que mandan se podrá
ganar algún día la ponchera plateada. Y como esas mentes están vetustas es
difícil la tarea.
El cambio requiere de nuevas estructuras, nueva dirigencia. Una corriente de
agua fresca y cristalina, en vez del derretido hielo.
26-2-04
ATP de Bs. As.
El señor del Tenis
Las gentes ya se han ido del centenario Buenos Aires Lawn Tennis Club. Algunos
papeles enhebran los vientos de los bosques de Palermo. Ascienden a los cielos
buscando futuro, allí van los tiros de Coria, las ganas de Mónaco, el temple de
Acasuso, el magnánimo Moyà, el joven desenfado de Gasquet. Papeles que llevan
orgullosos los increíbles números en récord de la historia del tenis argentino.
Allí van las sesenta mil almas que pasaron en raqueta por el ATP sin nombre aún
pero bien de Buenos Aires.
Argentina tuvo su fiesta una vez más. Argentina y sus tenistas. Argentina la de
la plata y las espinas. La de Gardel, Vilas, Clerc y la hiel. Argentina,
padecimientos constantes en sus hijos y el orgullo de haber creído ser y todavía
no empezar a serlo. Argentina a pesar de sus inconcebibles inestabilidades, sus
miserables puestos a políticos, sus deudas impagas, su hambre africana en varios
pueblos de provincias.
A pesar de sus legiones abominables de dirigentes deportivos compitiendo con los
gobernantes en exterminadores de esperanzas defecándolo todo como diarreicos
dinosaurios.
Argentina tiene un señor del tenis con anillos de esfuerzo templado, Martín
Jaite.
En corcel de sueños, el tenista, (porque lo de "ex" es para las misses de
ocasión), cabalgó sobre la inmundicia de una devaluación que dejó en el
desamparo a millones de argentinos a principios de 2002. Mas el rubio jinete con
solo un escudo forjado en miles de hebras de decencia, soportó la caída de su
principal mecenas y junto a su escudero Miguel Nido lucharon hasta llevar calma
a los lares del sumo pontífice Butch Buchholz. Los cruzados de Altenis heridos
pero vivos le dieron al Dios del Abierto de Miami la certeza que pese al tendal
de riesgos valía la pena seguir en Buenos Aires. Arriesgando lo que los
mercaderes del lugar no quisieron atisbar sobre el certamen bonaerense, las
blancas huestes de Jaite avanzaron sobre lo que otros hubieran juzgado como
locura en una tierra donde la seguridad jurídica y la paz social yacen ahogadas
en el lodo de la corrupción.
Con el corazón como bandera exhibida en el mástil de la organización, el ATP de
Buenos Aires convocó una pléyade de tenistas ansiosos y amenos a las franquicias
del polvo carmesí.
La cuarta edición del torneo más excelso de Suramérica tuvo un monarca argentino
por primera vez, mágica mixtura de talento, carisma y ambición, Guillermo Coria.
También pasaron los otrora Adonis del número uno, Gustavo Kuerten y el finalista
Carlos Moyà. Bellos cortesanos de fino juego fueron el francés Richard Gasquet y
el argentino Juan Mónaco acompañados por la gallardía de Mariano Zabaleta y el
empeño de José Acasuso. Lujuria en juego y en las gradas solo el espacio para
los que van al combate.
Racimos de niños se extasiaron con sus jugadas y por momentos fueron oníricos
paladines armados con raquetas dispuestos a levantar trofeos como hostias en el
sagrario del tenis argentino.
Aplausos en procesión bajo una nube naranja. ¡Qué importa volver a casa maculado
de tamaño tenis!
La lástima del fin tendrá su recompensa pronta, el próximo año habrá más
alegrías con la confirmación de otra cita ansiada.
Dulces sonidos acuden a nuestra vera. Suenan los yunques del trabajo inteligente
sobre luceros de esperanza, el ejército del caballero Martín comenzó la lidia
por una nueva historia de triunfo seguro.
La quinta edición está brillando en el horizonte de todos nosotros...
9-2-04
Mancini se cansó de los incumplimientos de Coria
Como lo señalamos durante la semana pasada cuando el equipo argentino estuvo
disputando la Copa Davis en Agadir, Marruecos, Alberto Mancini, el entrenador de
Guillermo Coria no viajó al país africano cansado de los incumplimientos del
santafesino.
La relación se fue tensando durante el Abierto de Australia y ya había cortos
circuitos cuando Coria se bajó del torneo de Doha.
Mancini renegó los últimos tiempos con ciertas actitudes poco profesionales de
su ex pupilo tanto dentro como fuera de la cancha.
Entonces fue que dejó de asistirlo y se tomó unas merecidas vacaciones en
Bariloche, lugar paradisíaco de la Patagonia argentina.
Pese a los insistentes llamados telefónicos del entorno del número 4 del mundo,
Mancini dio por terminada la relación y confirmó sus pocas intenciones de volver
atrás. El ex top ten en solo seis meses de trabajo lo puso al talentoso
santafesino del puesto 45º al número 4 y cumplió una gran tarea desde que a
principios del pasado año tomó la conducción de Guillermo Coria.
Tras el triunfo argentino en Marruecos Coria expresó, intentando suavizar la
rotura del vínculo, que fue una decisión de común acuerdo y que el entrenador no
quería seguir viajando, pero eso no es tan cierto. Allí hubo cosas que Coria se
comprometió a cumplir y no las llevó a cabo. Y hablamos de trabajo, de conducta
de obediencia.
"El no vino acá porque yo quería estar solo. Eso estaba hablado de antes. y
ahora voy a ver cuáles son sus ideas, pero es muy difícil que siga. Estoy muy
agradecido y contento por todo el trabajo que hizo conmigo, pero tengo que
respetar su decisión. A lo mejor se le estaba haciendo difícil; no quiero hablar
porque son cosas nuestras. Lo importante es que la relación entre los dos es
excelente y está la puerta abierta para juntarnos el día de mañana. Mi sueño es
seguir con él hasta el final de mi carrera y ojalá que se tome su tiempo y que
salga todo bien. Con "Luli" está todo bárbaro. Como dije, es mejor terminar así
a que todo finalice mal después. Hablé con él; me entrené en Buenos Aires. Acá
hablamos por teléfono. Luli no se sentía cómodo viajando, y respeto su decisión.
Es una lástima porque nos llevamos muy bien e hicimos un buen trabajo juntos.
Estoy seguro de que algún día vamos a volver. Quiero estar tranquilo para estar
seguro de quién puede acompañarme. Tenía pensado seguir con Luli hasta el final
de mi carrera. Además, él estaba en Rosario y me venía todo bárbaro. Es una
persona excelente. También quiero que siga Jorge Trevisan (preparador físico),
pero no me quiero apresurar porque estoy hinchado de cambiar de entrenador a
cada rato. Es una lástima, pero no me va a afectar. Acá vine solo a debutar y me
encontré con un grupo excelente. En Buenos Aires no voy a tener problemas sin
coach y sé que están disponibles para colaborar conmigo. No es fácil viajar
tanto tiempo con una persona que a lo mejor se conoce en poco tiempo. Con Luli
no me pasó nada de eso. Por ahí, yo me equivoqué antes con otros entrenadores, y
por eso no me quiero volver a equivocar". Expresó el jugador.
Triste final una vez más para un entrenador argentino. De perfil bajo, casi
inaudible en sus comentarios, sabio, honesto, sin prensa, sin fotos, Alberto
Mancini pasa a integrar la larga lista de entrenadores incinerados por los
tenistas argentinos.
¿Vendrá la hoguera para Coria?
19-1-04
Moyà merecía mejor trato
El español Carlos Moyà, 7º preclasificado criticó el lunes duramente y con razón
a la organización del Abierto de Australia que no le concedió el aplazamiento de
su partido ante James Blake previsto para el lunes. Moyà venía del trajín de
nueve victorias consecutivas, con el título de Doha y la final de Sydney donde
se esguinzó el tobillo, horas antes de su debut en Melbourne.
Pero la organización se defecó en los pergaminos del mallorquín y lo trató como
un mero principiante olvidando que fue finalista del torneo, número uno del
mundo, ganador de Roland Garros y es el actual número dos de la Carrera de
Campeones. Si bien es cierto que el retraso del match en cuestión no le
aseguraría un estado óptimo por su lesión, los australianos volvieron a ignorar
a los tenistas iberoamericanos. No hay duda de que si Roddick, Agassi, Hewitt
hubieran padecido algo similar el match se hubiera pospuesto para el martes y
quizás para el miércoles. La soledad en la que quedó Carlos Moyà, su
indefensión, marca a las claras que el tenis, y en especial la ATP no defiende a
sus estrellas del mismo modo. Si bien este torneo por ser de Grand Slam, no lo
organiza la ATP, los jugadores españoles y sudamericanos nuevamente han sido
ignorados, dejados a su suerte una vez mas. Impera que los perjudicados y los
que están en la lista para serlo estrechen filas y hagan un duro planteamiento a
los ejecutivos de corbata que se pasean por los palcos oficiales, la mayoría de
ellos nunca profesionales de la raqueta.
Los tenistas tampoco han conseguido que el Abierto de Australia se juegue
semanas más tarde lo que aportaría mayor calidad para no tener que ver
nuevamente imágenes patéticas y desgarrantes que ya han empezado a verse
nuevamente con el holandés Van Lottum acalambrado reptando por la cancha
aullando de dolor y sin que nadie pueda siquiera abrazarlo para contenerlo. El
estoico tenista europeo, tras perder ante Kuerten se fue cojeando. La
organización del tenis también.
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