DIETA VERANIEGA

DIETA VERANIEGA

 

Consejos para adelgazar con prudencia

 

El verano, el tiempo de los calores, es un momento en el que muchas personas tratan de eliminar los kilos de más que han acumulado durante el año. Al plantearse una dieta es preciso tener en cuenta que la alimentación que consumamos suministre los nutrientes imprescindibles.

Si estos nutrientes no están presentes corremos el riesgo de tener problemas como sequedad de la piel, caída del pelo, sensación de cansancio o incluso problemas de desequilibrio nervioso como estados de mal humor o falta de vitalidad.

La dieta que efectuemos ha de tener un alto contenido de minerales y vitaminas. Es preciso su consumo diario. Conviene comer verduras en abundancia.

 

 

Ensaladas 

o  frutas

 

Es muy útil también tomar una ración de alimento crudo en forma de ensaladas o frutas. No es bueno suprimir el consumo de aceites. Si nos faltan los ácidos grasos esenciales se provocará y acelerará el envejecimiento de nuestras células.

 Es aconsejable tomar diariamente una cucharada sopera de aceite de oliva

 El mejor es el extra-virgen.

 

 

Yogur y queso

Nuestra dieta ha de tener un alto contenido en calcio. Lo ideal es tomar diariamente yogur y queso. Tenemos que olvidarnos del azúcar y sustituirlo por sacarina o por aspartamo.

Es necesario hacer frente al ansia por los hidratos de carbono de absorción rápida. El remedio pasa por los de absorción lenta. Nos referimos a comer cereales, legumbres, pastas y verduras. Los líquidos son fundamentales en una buena alimentación.

El día lo podemos iniciar con un vaso de "caldo de limón". Lo compone una cebolla, 50 gramos de apio y añadimos 4 ramas de perejil.

 

 

 

Un litro y medio

Es muy aconsejable beber diariamente un litro y medio de agua. Si no nos gusta el agua, podemos tomar infusiones o caldos vegetales.

 

Calorías

En lo que se refiere a las calorías, no hay que pecar ni por exceso ni por defecto. Se trata de adaptar la dieta a nuestro sexo, peso y estatura y a la forma en que desarrollamos nuestra vida. No es lo mismo la alimentación para personas con una intensa actividad física que para las que realizan una vida mucho más sedentaria. Las calorías no utilizadas se convierten en peso de más.

Como criterio general se debe tener en cuenta que a partir de la barrera de los 40 años hay una mayor tendencia a ganar kilos y que son las mujeres las que tienen mayor probabilidad de engordar.

Contra la rutina

Una dieta equilibrada está reñida con la rutina. Si nos olvidamos de la leche materna no existen alimentos panaceas que nos proporcionen por sí mismos la variedad de nutrientes que precisa nuestro organismo.

Se trata de combinar distintos productos hasta lograr el efecto buscado de una buena alimentación. Este criterio se trata también de aplicarlo en la elaboración. Está a nuestro alcance mezclar alimentos hervidos, fritos, a la plancha, al horno, al vapor, crudos o líquidos.

 

 

Buena conservación

 

Es fundamental recurrir a los productos de temporada que podemos tomar en plenitud de sabor y estado de conservación. Se trata de seguir los ritmos que nos marca la propia naturaleza. Estos ritmos corresponden además a las propias necesidades que experimenta nuestro organismo.

Un ejemplo representativo son los frutos con carotenos que nos llegan en primavera cuando precisamos de defensa frente al sol. Los carotenos están presentes en albaricoques y melocotones.

 


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