La dieta de Rafael Nadal

Rafael Nadal llegó al número uno del mundo en agosto de 2008 no solo por su
formidable juego, su inclaudicable fervor sino también por su preparación física
y una dieta no demasiado estricta que le permite ingerir lo que le gusta pero
sin excesos.
Varios exhaustivos estudios realizados durante 2007 y 2008 revelaron que el gran mallorquín tiene la misma capacidad de resistencia de un velocista, según resultó de los exámenes médicos que se le han practicado y que indican que el tenista consume 72 mililitros por minuto, por lo que está en las condiciones de correr una maratón.
Al igual que el nadador Michael Phelps, múltiple campeón olímpico en Beijing
(mucha grasa y ausencia de frutas), Nadal es un talento nato, genético. Tiene
una elasticidad en las articulaciones y una fuerza únicas, que no ha
desarrollado con pesas, pues no levanta grandes pesos.
Pero su juego ha hecho que su cuerpo esté muy vapuleado y sus articulaciones sufren los embates de un calendario agotador y poco propicio para la recuperación de un tenista de elite.

Mas Nadal, al igual que el nadador estrella de los Juegos chinos, sus cualidades
deportivas no se las podría atribuir a su alimentación, ya que como él mismo ha
afirmado, “ni dieta mediterránea ni nada. Me caracterizo por no comer muy bien,
y hasta mis propios compañeros se ríen de mí por lo que como”.
Mariscos y chocolates son los alimentos preferidos del ganador del Premio
Príncipe de Asturias de los Deportes, a quien le resulta de lo más difícil
seguir una dieta. Sin embargo, sus hábito parecen que han cambiado, pues ahora
consume más frutas y verduras (ensaladas).
Su dieta se resume en 60-65% de carbohidratos, un 20-30 % de proteínas y un
10-15% de grasas. Las frituras y las sodas le están prohibidas, pues tiene que
beber mucha agua y bebidas isotónicas mientras compite.
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