DIETA MEDITERRÁNEA
La baja frecuencia de enfermedades coronarias en los países del Mediterráneo en relación a otros países, coincide con la ingesta reducida de grasas saturadas y un promedio más bajo de las cifras de colesterol sanguíneo o plasmático, según publicó por primera vez en 1970 el investigador Ancel Keys, en el denominado "Estudio de los siete países".
Las características de la dieta mediterránea tradicional se basan en el alto consumo de productos de la tierra, esto es, vegetales, legumbres, frutas y hortalizas, ricos en fibra, vitaminas y minerales, un consumo moderado de vino y de grasas, con predominio de las contenidas en el aceite de oliva, aceitunas, frutos secos y pescados y una ingesta menor de carnes, grasas animales y quesos.
El beneficio de la dieta mediterránea se produce al conseguir cifras reducidas de colesterol, pero sobre todo al impedir o dificultar su oxidación, y con ello el proceso de formación de las lesiones en las arterias. Se tiene la certeza de que la dieta mediterránea es muy rica en sustancias antioxidantes (vitaminas A, E, C y otras) que posiblemente dificultan la oxidación del colesterol malo (LDL). Los datos relativos a la nutrición en las regiones del Mediterráneo parecen apoyar este mecanismo de prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Se ha comprobado que si se reduce el colesterol desciende la mortalidad coronaria, y lo que es indudable es que la forma de alimentarse influye decisivamente sobre los niveles de colesterol, aunque también en muchos casos estos niveles son determinados por factores genéticos. Es evidente que las personas en situación de riesgo (colesterol alto, hipertensos, fumadores, diabéticos, obesos) deberán seguir con rigurosidad las normas de una alimentación cardiosaludable. No hay que olvidar que los factores de riesgo se incrementan con la edad, fundamentalmente a partir de los 50 años, siendo más elevados entre los varones y en personas con antecedentes familiares de la enfermedad.
Comer bien y comer sano, con alimentos apetitosos, no es cuestión de pesos y balanzas, de complicados cálculos matemáticos. Comer bien y sano está al alcance de cualquiera que conozca y sepa aprovechar el equilibrio que brinda la cocina del Mediterráneo, la riqueza y variedad de sus productos y el gusto y sabor de sus platos, que conjugan lo mejor de la tierra y el mar.
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