No hay vueltas que darle, Rafa, como Roger, el
Uno y el Dos, juegan bien con viento o sin él. Es que los grandes
jugadores por ello son grandes. No hubo excusas, ni debe haberlas. Ni
lamentos, ni explicaciones barométricas, meteorológicas o sísmicas.
En el comienzo de lidia, Verdasco, pese a
salvar bolas de break, se insinuó mas prepotente que no es decir más
agresivo. El madrileño le quebró el saque al mallorquín por primera vez
en el certamen en el tercer juego, pero luego, en el octavo, sufrió las
de Caín, con un fervoroso e inevitable Nadal que castigó con vara romana
al que fenecería hora más tarde lejos del monte del Olivo.
El mallorquín de la bandana a toda hora,
quebró creció y parió un tenis de paravientos.
Alertado por un ascendente y ofensivo horadar,
el madrileño de la gorra sin sol, activó ciertas defensas para evitar
daños fatales. Mas Verdasco comenzó a levantar banderillas de
agotamiento inevitable. La persistencia del manacorí, de estilete
acostumbrado a ser profundo de tanto asesinar vecinos, dio jugosos
frutos. Y el español más famoso, abrevó.
En el duodécimo juego, el del ritual, que
manda nunca perderlo, Verdasco quemó las escrituras. Pero la pira
comenzó a tomar el cuerpo del capitalino. Dos dobles faltas y la pira
fue Roma de Nerón. Nadal conquistó el segundo set y la veneración bajó
del templo en estridencia de alabanza y casi se parte en dos.
En el segundo set, que se vislumbraba de
pesadilla y sumisión para el madrileño, Nadal continuó apóstol de la
persistencia. Allí donde otros mueren el balear renace y se convierte en
extraña y alada criatura. Mixtura de angelado y endiablado, Nadal no
redime, pero es redimido por una grey incondicional que festeja cada
punto extremo del mallorquín como fuegos de artificio un 4 de julio.
Neoyorquinos, paganos, en ciudad de pecados, vieron en la noche al
nuevo mesías, haciendo milagros en tiros.
Nadal quebró en el quinto y ello bastó para
aumentar el fastidio en su connacional. Apareció el Verdasco de los días
idos, el de los diálogos con el cielo y se fue al infierno. Nadal ganó
excitado el segundo set por 6-3.
La tercera manga con quiebre de entrada del
balear fue para la afición, pues todo había concluido. El género de la
mortaja del madrileño hecha ya, sepulcro abierto, final del camino. Ahí
se van los extraños peregrinos. Vieron al mayor. Nadie se acuerda del
otro, ni siquiera le lloran.
Nadal dejó máximas tras el duelo:
"Es una gran noticia para mí estar en las
semifinales. He jugado cada día mejor. Es sorprendente, pero tengo que
seguir jugando mejor para tener opciones de estar en la final".
"Fue difícil jugar al tenis, creo que jugué
bien, incluso muy bien por momentos pese al viento. En días como estos
la clave es estar muy concentrado, mover mucho las piernas y enfocarse".
"Roger es el favorito porque ha ganado cinco
títulos y lleva seis finales consecutivas. Estoy en semifinales y no
pienso en la final. Espero jugar bien y tener mi oportunidad".
"En 2008 quizás estaba listo para hacer algo
importante, pero mentalmente estaba destrozado y el año pasado jugué
ante un rival increíble (Juan Del Potro) y con el abdominal roto. Este
año he llegado fresco, sin problemas".
Nadal enfrentará al ruso Mikhail Youzhny, con
el que perdió en cuartos de final aquí en 2006.
"Con Youzhny perdí en un partido doloroso.
Durante el torneo estaba jugando mejor y mejor, pero creo que perdí
porque estuve demasiado ansioso en momentos".
Mikhail Youzhny derrotó en una maratón de 4
horas al suizo Stanislas Wawrinka por 3-6, 7-6(9), 3-6, 6-3, 6-3.
Fue un partido de macana y piedra. Agónico
para el exhausto suizo, que no tuvo tras ceder el cuarto set, resto
físico. El ruso, práctico, ganó y reinó ante el descontrol del helvético
en el set final.
De Youhny dijo también el balear:
"Youzhny es un tenista muy agresivo y estas
pistas le vienen bien a su tenis. Está jugando muy bien y a va ser
difícil ganarle".
El viernes, español y ruso se las verán otra
vez por el pase a la final de la prueba.

Ya se sienten los pasos aunque para el
viernes falte...
Neoyorquinos, paganos, en ciudad de
pecados, verán al nuevo mesías, haciendo milagros en tiros.