LA ANEMIA QUE NOS VISITA
Prof. María José Roselló (España)
Refuerzos
dietéticos
"Me siento cansado, tengo
malestar general". Frases como estas las hemos pronunciado u oído en un gran número
de ocasiones. Son trastornos que nos hacen acudir al médico para ser sometidos
a todo tipo de pruebas y análisis. Con frecuencias estos problemas tienen un
origen simple pero a la vez complejo. Hablamos de la anemia.
La falta de glóbulos
rojos, unos niveles insuficientes de hemoglobina y una baja reserva de hierro,
son elementos habituales de esta enfermedad que afecta de forma especial a las
mujeres.
Son varios los nutrientes que tenemos en nuestra mano para fabricar glóbulos rojos en la cantidad suficiente. Hablamos en primer lugar de la vitamina B12. La encontramos en los alimentos de origen animal. Nos referimos a la leche y sus derivados, las carnes, los pescados o los huevos.
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Anticonceptivos
La vitamina B6 o
"piridoxina" es necesaria para la producción de hemoglobina.
Es especialmente útil para mujeres que toman anticonceptivos orales y
sufren problemas de malestar general, depresión o intolerancia a la
glucosa. La causa se puede encontrar en la falta de vitamina B6. Si es
un problema alimenticio, esas alteraciones desaparecen al suplementar la
dieta con piridoxina.
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Alimentos
Los alimentos en que podemos encontrar la vitamina B6 son las levaduras, el germen de trigo, todos los pescados en general, pero especialmente los azules y las carnes, sobre todo las de cerdo, caballo, conejo y las aves.
En la fabricación de glóbulos rojos es también muy importante el ácido fólico.
Tiene un papel decisivo en la producción de glóbulos blancos en la médula
espinal
Transporte
de oxígeno
Con el hierro conseguimos el transporte de oxígeno en los glóbulos rojos.
La vitamina
C nos favorece la asimilación del hierro. Alarga también la vida de las células
sanguíneas. Para lograr contar con una cantidad suficiente de esta vitamina es
conveniente un consumo continuado de vegetales crudos y frutas.
La deficiencia de cobre en nuestro organismo se refleja en la incapacidad para
absorber hierro a través del intestino. El resultado es la anemia. El
suministro de este mineral no representa problema si hacemos una dieta variada.
Los problemas pueden surgir si efectuamos una alimentación
monótona basada en carnes, cereales refinados y leche o sus derivados.
La
edad adulta
La que se ha llamado joven
edad adulta es el periodo de la vida en el que pueden surgir más anemias. Este
problema puede resolverse, insistimos una vez más, con una dieta realmente alta
en hierro. La cantidad aconsejada es de 18 miligramos diarios.
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La lucha contra la anemia no pasa sólo por el consumo de hierro. Es muy importante variar mucho los alimentos que consumimos.
Esta variación
tiene que ser constante, incluso dentro de un mismo grupo de alimentos.
Hay que aprovechar al máximo los productos de temporada. |
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Con esta política
lograremos un soporte suficiente de nutrientes que impidan deterioros del
organismo y deficiencias prematuras que perjudiquen a nuestra salud.
Proteínas
Una alimentación correcta debe abarcar el consumo de proteínas. No conviene saltarse una comida y luego comer más cantidad en otra. Una mala organización alimenticia no ayuda a mantener la masa muscular que se ha conseguido durante la etapa de crecimiento.
No
debemos pensar que vamos a luchar contra la anemia con un exceso de grasa. Una
dieta alta en grasa es incluso un factor de riesgo para el desarrollo del cáncer.
Es importante adoptar el buen hábito de cocinar con poca grasa y no abusar de
los fritos. Hay que olvidarse del consumo continuado de alimentos ricos en
grasas.
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Hidratos
de carbono
No deben suprimirse de la
dieta habitual
aquellos alimentos que aportan hidratos de carbono de absorción lenta
como son el pan, los cereales, las legumbres y las patatas.
Son la base de una dieta saludable
y protectora de muchas enfermedades, entre otras cualidades porque prácticamente
no contienen grasa. Sólo puntualmente en dietas de adelgazamiento puede
disminuirse su consumo. |
Se denomina anemia al proceso orgánico que cursa con un disminuido número de glóbulos rojos circulantes, de hemoglobina o de ambas situaciones.
Las anemias nutricionales, de las que la ferropénica es la más frecuente, constituye la segunda deficiencia nutricional más prevalente en el mundo, precedida tan solo por la malnutrición proteico-energética.
La anemia ferropénica se observa tanto en países infradesarrollados como en los más avanzados, por dos principales razones:
1) el suministro dietético más simple no se absorbe de forma adecuada, y
2) el hierro orgánico no se excreta solo por la orina, sino a través de una amplia serie de potenciales conductos de pérdida.
La deficiencia de hierro origina una anemia hipocrómica microcítica,cuyas causas son varias:
Anemia nutricional.
Inadecuado suministro dietético de hierro y de otros nutrientes que son necesarios para la producción de hemoglobina y de hemoglobina.
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